
El presidente de Argentina, Javier Milei, confirmó públicamente que no asistirá a la final del Mundial FIFA 2026, según informó ESPN este jueves. La decisión responde a creencias supersticiosas del mandatario, quien considera que su ausencia podría favorecer al equipo nacional en la cita decisiva del torneo que se disputará en Nueva York, Estados Unidos.
La declaración de Milei añade un elemento inusual al panorama previo de la competición, donde Argentina llega como uno de los candidatos principales ante España. La posición del presidente genera interrogantes sobre cómo esta superstición podría influir en el ceremonial presidencial tradicional de una final mundial.
Argentina afronta a una España que viene de eliminar a una de las grandes favoritas y que su recorrido hasta la final ha sido impecable, encajando un solo gol en toda la competición. Sin embargo, la decisión de Milei contrasta con la tradición de que mandatarios asistan a finales de sus selecciones nacionales, un acto protocolar que refuerza la dimensión estatal del evento deportivo más importante del planeta. La superstición presidencial no es un caso aislado en el fútbol mundial: dirigentes políticos y deportivos han mostrado históricamente comportamientos similares basados en creencias o rituales. No obstante, la comunicación pública de esta posición por parte de un jefe de Estado antes de que el torneo comience es inusual.