
LeBron James jugará su temporada número 24 en la NBA vistiendo la camiseta de los Philadelphia 76ers, después de firmar un contrato de dos años y 8 millones de dólares con opción de jugador para la segunda temporada, según informó Shams Charania de ESPN. La decisión, anunciada por el propio James en X, pone fin a meses de especulación sobre su futuro tras la eliminación de los Lakers y confirma que el histórico alero no regresará ni a Cleveland ni a Miami, los otros dos destinos que lo cortejaron con fuerza.
El anuncio llegó acompañado de un mensaje personal de James, quien reconoció que tras la última rueda de prensa de la temporada creyó que su carrera había terminado. James explicó su decisión con un mensaje personal: dijo que necesitaba mirarse a sí mismo y decidir si todavía amaba el juego, y añadió que los últimos meses de reflexión fueron especiales antes de tomar lo que llamó su última decisión como agente libre.
El acuerdo representa el salario más bajo de la carrera de James: apenas 3.876.529 dólares en la temporada 2026-27, según detalló CBS Sports, una cifra inferior incluso a lo que ganó como rookie en 2003-04. Se trata de un contrato de veterano mínimo con dos años, algo inusual para una superestrella de su categoría, y que según ESPN le da a Philadelphia margen de maniobra financiera pese a incorporar a dos ex-MVP de Finales en el mismo verano.
La irrupción de James se produce apenas un día después de que los Sixers oficializaran la llegada de Jaylen Brown desde Boston Celtics a cambio de Paul George, la operación más ruidosa del mercado veraniego según ESPN. Con Joel Embiid, Tyrese Maxey, Brown y ahora James, Philadelphia arma sobre el papel una de las rotaciones más cargadas de estrellas de toda la Conferencia Este.
El movimiento tuvo una réplica inmediata en el roster: Kentavious Caldwell-Pope acordó un buyout con los Memphis Grizzlies y planea firmar un contrato de un año y 3,9 millones de dólares con Philadelphia tras superar el proceso de waivers, según fuentes de ESPN. El acuerdo de compra se cerró un día después de que el equipo fichara a LeBron James para sacudir la Conferencia Este, según ESPN, reforzando el ala-pívot defensivo y de tiro exterior que necesitaba el roster de Nick Nurse.
Caldwell-Pope, de 33 años, no es un desconocido para James: fue parte de la burbuja de 2020 con los Lakers junto a James, y ganó su segundo anillo en 2023 como jugador de los Nuggets, según recordó ESPN. La pasada campaña en Memphis, sin embargo, quedó marcada por una cirugía en el meñique derecho que le hizo perderse los últimos 31 partidos; antes de la lesión promediaba 8,4 puntos, 2,7 asistencias y 2,5 rebotes en 51 partidos, sus cifras más bajas de minutos y anotación desde su temporada de rookie, según los datos recogidos por ESPN.
Los 76ers cerraron la pasada temporada regular con récord de 45-37 y cayeron 4-0 en segunda ronda de playoffs ante los Knicks, campeones vigentes. La franquicia no gana un título desde 1983, y la llegada de James abre la posibilidad de acabar una sequía de más de cuatro décadas, similar a la que el propio alero rompió en Cleveland en 2016 tras 52 años sin campeonato para la ciudad.
El principal interrogante que señalan los analistas de ESPN es la salud: Embiid arrastra un historial extenso de lesiones y ahora comparte vestuario con un jugador de 41 años que también arrastra desgaste físico acumulado. Aun así, el bajo costo del contrato de James libera espacio salarial para que Philadelphia siga completando el roster alrededor de su núcleo joven, encabezado por Maxey y el escolta VJ Edgecombe.
La atención se traslada ahora a los movimientos de roster que Philadelphia debe completar para hacer espacio salarial a Caldwell-Pope, con Dalen Terry y Jabari Walker como piezas en la cuerda floja según reportes recogidos por Yahoo Sports. También queda por ver cómo gestiona Nick Nurse los minutos de James y Embiid a lo largo de una temporada regular larga, un factor que la propia ESPN señala como el gran riesgo de este proyecto de máxima ambición.